Zenith El Primero
El calibre que ganó la carrera de 1969 por construir el primer cronógrafo automático de la historia. Con una frecuencia de 36.000 vph —muy por encima del estándar suizo—, el El Primero mide hasta 1/10 de segundo y fue, durante doce años, el corazón secreto del Rolex Daytona.
Calibre Zenith El Primero, vista del mecanismo de cronógrafo automático.
Foto: Eric Kilby, Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.0
Historia y contexto: la carrera de 1969
A finales de los años 60, tres proyectos rivales corrían para ser los primeros en fabricar un cronógrafo con carga automática, algo que la industria relojera llevaba décadas sin conseguir por la dificultad de integrar el mecanismo del cronógrafo con un rotor de carga en un espacio tan reducido. El 10 de enero de 1969, Zenith ganó esa carrera —al menos en anuncio público— presentando el calibre 3019 PHC, bautizado "El Primero" sin disimulo alguno sobre sus intenciones.
Dos meses después, en marzo de 1969, el consorcio formado por Breitling, Heuer-Leonidas, Hamilton-Büren y Dubois Dépraz presentó simultáneamente en Ginebra, Nueva York, Hong Kong y Beirut su propio calibre 11 ("Chronomatic"). Casi al mismo tiempo, Seiko lanzaba en Japón su calibre 6139. Los tres proyectos llegaron a un resultado comparable casi a la vez; el mérito de Zenith es haber sido la primera en anunciarlo y en lograr una unidad de reloj, cronógrafo y calendario integrada en un solo mecanismo, sin módulos añadidos.
🏭 La leyenda de Charles Vermot: cuando el grupo Zenith (entonces en manos americanas) ordenó destruir todo el utillaje del El Primero durante la crisis del cuarzo de los años 70, el relojero Charles Vermot escondió las máquinas, los planos y los útiles en un ático de la fábrica de Le Locle, desobedeciendo la orden. Gracias a ese gesto, Zenith pudo reactivar la producción del calibre en 1984, justo a tiempo para el acuerdo con Rolex.
Arquitectura técnica
El El Primero combina una arquitectura de rueda de columna con embrague lateral (horizontal) —a diferencia del embrague vertical del Valjoux 7750 o el Rolex 4130— con una frecuencia extraordinariamente alta para su época y aún hoy superior al estándar suizo:
El Primero 400 vs. El Primero 3600
El calibre 400 (también 400B) es la evolución directa del 3019 PHC original: 30 mm de diámetro, 6,6 mm de altura, 31 jewels y 50 horas de reserva de marcha. En 2021 Zenith presentó el El Primero 3600, una revisión con menos componentes (314 frente a 326), un nuevo embrague lateral patentado con dos ruedas intermedias y una reserva de marcha ampliada a 60 horas, manteniendo las mismas 36.000 vph. El 400 equipa el Chronomaster Original y varias reediciones históricas; el 3600, el Chronomaster Sport.
Relojes que montan el El Primero
Comparativa con otros cronógrafos de referencia
| Característica | Zenith El Primero 400 | Rolex 4130 | Valjoux 7750 |
|---|---|---|---|
| Tipo | Manufactura | Manufactura | Suministro |
| Frecuencia | 36.000 vph | 28.800 vph | 28.800 vph |
| Resolución cronógrafo | 1/10 s | 1/8 s | 1/8 s |
| Reserva de marcha | 50 h | 72 h | 48 h |
| Jewels | 31 | 44 | 42 |
| Acoplamiento | Rueda de columna + lateral | Rueda de columna + vertical | Rueda de columna + vertical |
| Origen histórico | Diseño propio desde 1969 | Basado en el propio El Primero (1988-2000) | Diseño propio desde 1973 |
| Precio reloj nuevo | 7.000 – 9.000 € | Solo en Daytona | 400 – 800 € (movimiento) |
La diferencia técnica más marcada frente al Rolex 4130 y el Valjoux 7750 es el embrague lateral en vez de vertical: una arquitectura más antigua y exigente de ajustar, pero que Zenith ha refinado durante más de cinco décadas. La frecuencia de 36.000 vph, muy superior a la de sus rivales, es la seña de identidad que ningún otro cronógrafo de producción en serie ha igualado con la misma consistencia histórica.
Pros y contras
- Primer cronógrafo automático de la historia (1969)
- 36.000 vph: resolución de 1/10 de segundo
- Diseño integrado, no modular, desde su origen
- Manufactura propia con más de 50 años de refinamiento
- Legado histórico único (conexión directa con el Rolex Daytona)
- Sucesor 3600 con 60h de reserva y menos componentes
- 50 horas de reserva en el 400, por debajo de sus rivales modernos
- Embrague lateral, más exigente de mantener que uno vertical
- La alta frecuencia exige un servicio más cuidadoso
- Solo disponible en relojes Zenith (y puntualmente LVMH)
- Precio de entrada elevado frente al Valjoux 7750
Opinión editorial
Pocos calibres tienen una historia tan cargada de dramatismo real como el El Primero: una carrera tecnológica de tres bandos en 1969, una orden de destrucción desobedecida en secreto durante la crisis del cuarzo, y un rescate inesperado de la mano de Rolex quince años después. Que Charles Vermot escondiera el utillaje en un ático por su cuenta y riesgo es, probablemente, el episodio más citado —y más real— de toda la relojería suiza del siglo XX.
Técnicamente, el El Primero sigue siendo el cronógrafo automático de mayor frecuencia de producción en serie, algo que ni Rolex ni Valjoux han intentado igualar. Esa apuesta por los 36.000 vph, mantenida durante 55 años, es la seña de identidad de Zenith frente a cualquier otro fabricante de cronógrafos del mercado.
Su punto débil es más comercial que técnico: con una reserva de marcha de 50 horas en su versión clásica, se queda corto frente al Rolex 4130 o al propio Valjoux 7750 en ese apartado concreto. Pero para quien valore la historia y la resolución de 1/10 de segundo por encima de la autonomía, el El Primero no tiene sustituto real.
Preguntas frecuentes
Zenith fue la primera en presentar públicamente un calibre terminado, el 10 de enero de 1969. En marzo, el consorcio Breitling/Heuer-Leonidas/Hamilton-Büren presentó su calibre 11, y Seiko lanzó su calibre 6139 poco después. Las tres casas se disputan el honor.
Entre 1988 y 2000, los Rolex Daytona automáticos montaron una versión modificada del El Primero, rebautizada calibre 4030, con la frecuencia reducida a 28.800 vph y cerca de la mitad de los componentes sustituidos.
El 3600 (2021) tiene menos componentes, 60 horas de reserva frente a 50h, y un embrague lateral patentado con dos ruedas intermedias. Ambos mantienen los 36.000 vph característicos.
A 36.000 vph mide el cronógrafo hasta 1/10 de segundo directamente. Mantener esa frecuencia exigía en 1969 una precisión de fabricación y lubricación muy superior a los cronógrafos manuales de la época.